MERCURY PRIZE I

Ya os lo contamos en el facebook. Hace dos semanas se eligió el ganador 2013 del “Mercury Prize”, galardón que escoge cada año el disco más importante de la temporada. Eso sí, ha de ser británico o irlandés, y es que el premio lo organizan desde 1992 varias asociaciones británicas de discográficas, aunque sea decidido por un plantel de críticos, músicos y figuras de la industria.

Un premio bien dotado económicamente (20.000 libras) que además logra ser el más prestigioso de todos los premios musicales anuales del Reino Unido. Nada que ver con los Brits ni con galardones españoles como los Premios de la Música, los Amigo o los que concede la UFI. Un premio que (más o menos) evita amiguismos y cifras de venta buscando únicamente el valor artístico. Por supuesto, la atención mediática resulta un gran espaldarazo. El ganador de este 2013, James Blake, ha visto como su “Overgrown”, editado en abril, ha vuelto a las listas (al puesto 23) incrementando sus ventas en más de 5.000 copias en solo unos días.

¿Es pues un buen premio? Por supuesto, todo es opinable. Así que, como cualquier otro galardón de estas características, no está exento de polémica. Y, claro, al ser organizado por el gremio discográfico, no se toman en consideración autoediciones. Kevin Shields, de My Bloody Valentine, puso hace poco el grito en el cielo quejándose con toda la razón de que por dicho motivo su “MBV” no ha sido nominado este año.

La lista de ganadores y nominados de los que “nunca más se supo” es larga, así que recibir un premio Mercury no significa nada a largo plazo. Pero la mayor parte de esos discos nominados y ganadores realmente merecen ser escuchados. Veamos. Solo PJ Harvey lo ha ganado dos veces (en 2001 y en 2011). Otros ganadores: Alt-J (“An awesome wave”, 2012), The xx (“xx”, 2010), Arctic Monkeys (“Whatever people say I am, that´s what I’m not” 2006), Antony & The Johnsons (“I am a bird now”, 2005), Franz Ferdinand (“Franz Ferdinand”, 2004), Pulp (“Different class”, 1996), Portishead (“Dummy”, 1995), Primal Scream (“Screamadelica”, 1992)…

Si quieres echar un vistazo a la lista completa de premiados y candidatos, hazlo aquí: http://en.wikipedia.org/wiki/Mercury_Prize  Y si quieres más información, ésta es la web oficial: http://www.mercuryprize.com/

El caso es que, antes de que a final de año todos valoremos cuáles han sido los mejores discos de este 2013, el “Mercury Prize” nos sirve de excusa para opinar sobre unos cuantos álbumes importantes. ¿Qué piensa “Nos queda la música” sobre los nominados de este 2013? ¿Y sobre el ganador? ¿Cuál es nuestro disco favorito entre todos ellos? Lo expondremos en dos partes.

12 nominados. Todos buenos discos, todos ellos superan el 80 en la puntuación sobre 100 de Metacritic (menos el de Foals, que tiene un 76), web que hace una media entre puntuaciones otorgadas en todo tipo de medios. Y solo un ganador: James Blake. Vamos a irlos repasando por orden alfabético y mojándonos, puntuando entre 1 y 5.

-ARCTIC MONKEYS: “AM”

Parece haber quórum: el mejor disco de los Arctic Monkeys desde su debut (que precisamente ya les hizo ganar el Mercury Prize; por cierto, su continuación también estuvo nominada). Sin entrar en comparativas internas, está claro que el quinto álbum del cuarteto de Alex Turner (el chico va rápido, su debut es de hace 7 años y ha lanzado más discos con otros nombres) recoge lo aprendido por el camino, encaja en el rock desértico su furia inicial (“R U Mine?”, “Fireside”), nos calza falsetes y varios homenajes pop (al glam en “I want it all”, a la balada de guateque “agarrao” en “Nº1 party anthem”) y, sobre todo, vuelve a destacar por sus estilosas letras y esos medios tiempos sinuosos marca de la casa (“Do I wanna know?” o el vídeo de aquí abajo).

La sorpresa y la frescura del debut se fue diluyendo pero el éxito les acompaña: número 1 en el Reino Unido y en otros 7 países, 3 en España, 6 en Estados Unidos… Con o sin tupé, crecido y seguro de sí mismo, sin nada que demostrar y respetado por un público amplio, Alex Turner parece capaz de seguir sacando un disco anual siempre con buen nivel. Pero aquí estamos buscando el mejor álbum (británico) del año y este “AM” supone como mucho un 3’5 sobre 5. Somos exigentes, queremos más.

-DAVID BOWIE: “The Next Day”

El suyo es ya uno de los nombres de este 2013. Grabado en secreto, su precioso anticipo “Where are we now?” fue desvelado recién comenzado el año, el 8 de enero. Diez años después del anterior álbum (“Reality”) y tras superar problemas graves de corazón, el retiro de Bowie se daba por hecho. Los rumores no han cesado en todo este tiempo y, sin embargo, su regreso nos pilló desprevenidos…

Había ganas de Bowie. Y eso pesa mucho en la visión del disco. También él ha tenido tiempo para pensarse cada uno de los temas. En sus 14 canciones, 8 más en la nueva versión “Extra”, nos reencontramos con muchas facetas ya mostradas por el artista a lo largo de su carrera. Y ese es otro de los motivos por los que “The next day” resulta apasionante.

El dislocado tema titular o la épica “If you can see me”. La osadía de “Love is lost” o “I’d rather be high”. Potentes singles como “The stars (are out tonight)” o “Valentine’s day”. Y mucho más: “Boss of me”, “Heat”… El mejor disco de Bowie en décadas ha convencido a casi todo el mundo: la crítica, rendida, y el público, también. Número 1 en el Reino Unido y otros 15 países, nº2 en España y Estados Unidos. Nosotros le puntuamos con un 4.

Bowie ya había sido nominado en 2002 (por “Heathen”) y esta vez era uno de los grandes favoritos. Al final no pudo ser pero seguro que recibe unos cuantos galardones en los próximos meses.

-DISCLOSURE: “Settle”

Atención, he aquí una bomba bailable que recupera lo mejor del house, el UK-garage y otros sabores del dance más defendible. Los hermanos Guy y Howard Lawrence han grabado un disco estimulante y plagadito de hits, seguramente el mejor disco de dance comercial que oirás este año. Lo de comercial en el sentido más positivo posible; así lo ha entendido el público de su país, que alzó el disco hasta el número 1 de la lista de ventas (en Estados Unidos ha llegado al 38).

Un álbum hedonista que nos deja con la misma sonrisa plácida que, por ejemplo, los mejores trabajos de Basement Jaxx. Elegancia e ideas de sobra, nada que ver con los Calvin Harris o David Guettas de turno. Las ayudas vocales (“starlettes” como Jessie Ware o Eliza Doolittle y nuevas luminarias como AlunaGeorge o London Grammar) apuntalan canciones enormes (“F for you”, “White Noise”, “You & me”, “Voices”…) bien distribuidas a lo largo de un disco largo (hasta 18 temas en su edición deluxe) que, sin embargo, apenas cansa. ¿Puntuación? Empatado con Bowie, otro 4.

Aquí podéis verles con el montaje que trajeron a Madrid, al festival del “Día de la música”:

-FOALS: “Holy Fire”

Tenemos un problema con Foals. Nos recuerdan a demasiadas cosas. Parecían grupos distintos en anteriores discos y ahora pueden parecerlo en diferentes canciones. Un poco de Primal Scream en el preludio, algo de los Cure en “Inhaler” –quizá solo sea la voz- para recuperar el tono (afro)bailable en el hit “My number”… Tenemos un segundo problema con este disco: el principio arrolla en una potente sucesión de temas que acaba descarrilando hasta confundirse entre sí poco a poco.

La producción, de Alan Moulder y Flood, abrillanta y mejora algunas canciones francamente anodinas. Pero, ojo, que “Holy Fire” sigue siendo un disco destacable. El quinteto de Oxford que lidera Yannis Philippakis es una banda muy por encima de la media británica. Buena prueba es que su anterior álbum, “Total life forever”, fue también nominado al Mercury Prize en 2010. Y disco a disco gozan de más repercusión y mejores ventas: esta vez alcanzaron el 2 en su país (el 1 en Australia), el 86 en Estados Unidos y hasta el 72 en España (algo es algo). ¿Nuestro veredicto? Un 3 sobre 5.

-JAKE BUGG: “Jake Bugg”

Fenómeno típicamente británico, el imberbe Jake Edwin Kennedy, con solo 18 años, publicó en octubre del año pasado su debut (la continuación se edita la próxima semana). El éxito en su país fue abrumador: el álbum llegó al número 1 (en Estados Unidos no superó el 75). Tono retro en general y una voz aguda que puede llegar a ser molesta pero que gana atractivo en sucesivas escuchas. En las 14 canciones que incluye el disco encontramos homenajes de todo tipo a los clásicos del rock’n’roll y el folk. Rasgueo acústico veloz (el fantástico tema de apertura, “Lightning bolt”, o “Trouble town”) y sosegado (“Country song” o “Simple as this”). Ecos de Bob Dylan, Gene Pitney y hasta Bob Dylan. Las preciosas “Note to self” y “Fire” parecen olvidadas en un jukebox polvoriento y hay unos cuantos  hits mainstream en potencia (“Two fingers” o el baladón “Broken”). Hasta 7 singles han ido saliendo de un disco bien bonito, sí. Ahora bien ¿disco del año? Pues no. Puntuación: 3’5


Los otros nominados los revisaremos la semana que viene aquí mismo, en el blog de “Nos queda la música“.

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